Con ese nombre inpronunciable para algunos, Zaanse Schans esconde (no con mucho éxito) una mini ciudad de molinos de viento. La visita merece la pena, gratuita salvo que queramos entrar a algún molino, algo recomendable para ver cómo funciona el mecanismo.
Os dejo la galería, que esta vez hay más fotos que en los anteriores.
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